La comezón de oír llegó




El apóstol Pablo profetizó en el siglo I, lo siguiente: Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartaran de la verdad el oído y se volverán a las fábulas (2 Timoteo 4:3-4).

Ese tiempo ha llegado y cada vez se incrementan más las personas que se alejan de la verdad y abrazan la mentira. La simple mención de algún texto de las Escrituras les parece anticuado y les incomoda. Por tal motivo es común que la sana doctrina sea rechazada, los verdaderos hombres o siervos de Dios no solo no somos escuchados sino que somos odiados. Mientras que los líderes religiosos son escuchados cada vez por más, aplaudidos y admirados. Pero la Escritura dice: ¡Ay de vosotros, cuando todos los hombres hablen bien de vosotros! porque así hacían sus padres con los falsos profetas (Lucas 6:26) La razón es simple, no predican las Escrituras y lo poco que puedan hacer mención de ellas, las tuercen para su propia conveniencia y perdición (2 Pedro 3:16).

Miremos por ejemplo a Jorge Mario Bergoglio; Dante Gebel, Cash Luna, etc. Esto solo por mencionar a algunos, aunque hay muchísimos, ya la misma Palabra lo dice que se amontonarán maestros, es decir que habrán por montones y vaya que sí abundan en las sectas y denominaciones mal autodenominadas y mal llamadas cristianas. Algunos tienen audiencias de millones de personas, las cuales los escuchan porque estos dicen cosas que a ellos les gusta oír. Esta gente solo predica de la felicidad, el bienestar, la comodidad, la prosperidad, el placer, en sì, del ego o del culto al yo. Porque todo eso es conforme a sus propias concupiscencias. Pero ¿qué quiere decir esta palabra concupiscencias? esta palabra procede el griego epithumia, la cual denota un intenso deseo asociado a lo malo, que está listo para expresarse en una actividad corporal, producto de las emociones del alma incoherentes con la voluntad de Dios. 

Hablan bonito y sus mensajes son atrayentes porque enseñan filosofía humana, cuentan anécdotas, refranes y fábulas que entretienen y divierten. Algunos como este Dante Gebel y Cash Luna hasta montan un espectáculo estilo circo, donde la gente se entretiene y recibe lo que quiere oír. 

Estos supuestos “hombres de Dios” nunca van a predicar sobre el pecado, infierno, renuncia al yo, negación a la carne, señorío de Cristo, la ira de Dios y otras doctrinas que incomodan a la gente. Mucho menos dirán que sólo a Cristo se le debe llamar y tener por Pastor y Maestro (Juan 10:16, Mateo 23:8), que el sectarismo y las denominaciones religiosas son fruto de la carne (Gálatas 5:20)  y que en los templos religiosos no habita Dios (Hechos 17:24), etc. 

Y ahora más con esto de la ideología de género la tendencia es a hablar sobre un nuevo humanismo, en donde debe predominar el respeto y la tolerancia. Esto implica desde luego, según ellos, no emitir ningún tipo de comentario contrario a la preferencia de cada persona. La tendencia es a quedar bien con todos y a que cada quien sea feliz sin importarle los demás. Y por supuesto esta felicidad es la pasajera o mundana, producida por los deseos carnales. De ahí el surgimiento de todas las desviaciones sexuales, pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío (Romanos 1:26-27).

La gente quiere oír cómo alcanzar el éxito, todo lo referente al dinero; la fama, la popularidad, es lo atrayente. Y sobre eso van dirigidos todos los mensajes de estos predicadores. Por eso es que la concepción de Dios que presentan estas gentes es de un Dios que está siempre para todo lo que ellos quieran. Es una especie de auxiliador o superhéroe pero solo para las cuestiones materiales. El mensaje de la cruz, ha quedado en el olvido. Textos como: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame (Mateo 16:24). Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí (Gálatas 2:20). Buscad la paz con todos y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor (Hebreos 12:14). Ya no se predican. En sí todo el evangelio ha sido reemplazado. 

La gente está entretenida con shows y espectáculos, el internet y las redes sociales han adormecido a la gente y por eso cada vez más ven las Escrituras como anticuadas u obsoletas. Y de ahí que los predicadores han aprovechado esas ventajas para proporcionales fábulas a las gentes. Es triste pero es la realidad y cumplimiento de las Escrituras. Estamos en los días previos a la segunda venida de nuestro Señor y todo está cumplido. Por eso Jesús dijo: Cuando venga el Hijo del hombre, ¿hallará fe en la tierra? (Lucas 18:8). La gente dejó la fe, que es sinónimo de búsqueda verdadera de Dios, la perseverancia en la doctrina y la santidad. La constancia en la oración y adoración en espíritu y verdad. 

Hoy abunda como nunca el pecado y esto es consecuencia de volverse a las fábulas, pues ya no hay reprensión por el Espíritu Santo porque este ha sido apagado (1 Tesalonicenses 5:19). ¡A tal extremo se ha llegado con esto de la comezón de oír!




Cristo y la familia no creyente


A lo largo de la historia la familia ha sufrido la división o separación porque una parte de ella no ha querido obedecer las enseñanzas de Jesús, un judío de Nazaret, que más que un hombre reconocido por la historia es Dios hecho carne (Isaías 9:6, Filipenses 2:5-6).
Jesús experimentó en su misma carne el rechazo por su misma familia, pues ni aún sus hermanos creían en Él (Juan 7:5).
Jesús mismo lo dijo: No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada. Porque he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra; y los enemigos del hombre serán los de su casa (Mateo 10:34-36).
El culpable de todo esto no es Jesús, es el ser humano que no ha querido obedecerle. De ahí que incluso han existido padres entregando a sus hijos y familias enteras aborreciendo a sus miembros porque estos siguen a Jesús. Así ha sido en el pasado y seguirá siendo así en el futuro.
Mas seréis entregados aun por vuestros padres, y hermanos, y parientes, y amigos; y matarán a algunos de vosotros; y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre (Lucas 21:16-17).
Sin embargo, los que amamos a Dios oramos que seamos tenidos por dignos de escapar de todo eso.
Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre (Lucas 21:36).
Por lo que creemos firmemente que Dios nos librará de todo esto horrendo a través del arrebatamiento.
Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor (1 Tesalonicenses 4:16-17).
Eso será lo más glorioso para el creyente, encontrarse no solo con su Señor y Maestro sino con familia en la fe, que es la verdadera familia y la que cuenta por la eternidad.
Porque todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ése es mi hermano, y hermana, y madre (Mateo 12:50).
Y reitero, no es culpa de Jesús ni nuestra el que suceda las separaciones entre las familias sanguíneas. Por nuestra parte sufrimos como Jesús sufrió por su pueblo que nunca quiso ser como Él tanto deseo.
¡Jerusalén, Jerusalén, la que mata a los profetas y apedrea a los que son enviados a ella! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus pollitos debajo de sus alas, y no quisiste! (Mateo 23:37).
Incluso como Pablo muchas veces hemos deseado ser malditos o separados de Cristo por amor a ellos. Porque deseara yo mismo ser anatema, separado de Cristo, por amor a mis hermanos, los que son mis parientes según la carne (Romanos 9:3).
Lamentablemente no podemos hacer más, no podemos seguir a Cristo por ellos, la salvación es individual y depende de la decisión de cada uno (Ezequiel 18:20, Romanos 14:12). Dios los sigue esperando y si aún no ha venido es por amor a ellos y a todo el mundo.
El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento (2 Pedro 3:9).
Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad (1 Timoteo 2:3-4).


Las dos mentiras




En la actualidad el diablo está utilizando las mismas mentiras que utilizó al principio para engañar a la humanidad. ¿Se recuerdan de “No moriréis” (Génesis 3:4) y “Seréis como Dios” (Génesis 3:5)? Pues son las mismas mentiras que creyó Eva y las que la sociedad en general está manifestando creer con sus actitudes. Les diré cómo sucede o de qué manera se evidencia. 

No moriréis: La gente vive como que nunca fuera a morir. Se preparan para todo, menos para la muerte. Creen que la vida en la tierra a pesar de sus sufrimientos es tan única y maravillosa que se aferran a ella como que en verdad nunca fueran a morir. El hombre ha inventado distintos pasatiempos y entretenciones para hacer de este mundo todo un paraíso, incluso ha creado grandes estructuras habitacionales, parques y todo tipo de diversión, etc apantallando y jactándose de su grandeza. Es así como todo esto adormece la mente y la gente ignora la realidad de la muerte.

Seréis como Dios: El establecimiento de leyes que contradicen lo estipulado en la Palabra de Dios es una clara muestra de la prepotencia y soberbia del ser humano. Se ha creído competente para determinar cosas que Dios ya estableció. Como, por ejemplo, Dios ha dicho que el matrimonio es entre un hombre y una mujer (Génesis 2:24), pero el hombre dice que también es entre personas del mismo sexo, con animales, con la naturaleza o consigo mismo, etc. Dios dice: No matarás (Éxodo 20:13), pero el hombre dice sí se puede matar porque legaliza el aborto, la eutanasia, la pena de muerte, etc. 

Estamos en los últimos días y tal parece que la humanidad cada vez está más cegada (2 Corintios 4:4) y entretenida por estas dos mentiras que las ha aceptado consciente o inconscientemente y que la está arrastrando a la perdición eterna.


Inminente arrebatamiento ¡Cristo viene!


En cualquier momento sucederá lo que dará apertura al desenlace final de los juicios de Dios en este mundo. El pueblo de Dios o iglesia de Cristo será arrebatada a las nubes para recibir al Señor en el aire. 

Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor (1 Tesalonicenses 4:16-17).

He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados (1 Corintios 15:51-52).

Por eso es necesario para los que creemos en Dios y esperamos en Cristo la promesa maravillosa de su venida estar preparados en santidad, con nuestras vasijas con aceite, es decir, llenos del Espíritu Santo. No vaya a ser que nos acontezca como a esas vírgenes insensatas que no tomaron consigo aceite y por eso sus lámparas se les apagaban.

 Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que, tomando sus lámparas, salieron a recibir al esposo. Cinco de ellas eran prudentes y cinco insensatas. Las insensatas, tomando sus lámparas, no tomaron consigo aceite; mas las prudentes tomaron aceite en sus vasijas, juntamente con sus lámparas. Y tardándose el esposo, cabecearon todas y se durmieron. Y a la medianoche se oyó un clamor: ¡Aquí viene el esposo; salid a recibirle! Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron, y arreglaron sus lámparas. Y las insensatas dijeron a las prudentes: Dadnos de vuestro aceite; porque nuestras lámparas se apagan. Mas las prudentes respondieron diciendo: Para que no nos falte a nosotras y a vosotras, id más bien a los que venden, y comprad para vosotras mismas. Pero mientras ellas iban a comprar, vino el esposo; y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas; y se cerró la puerta. Después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: ¡Señor, señor, ábrenos! Mas él, respondiendo, dijo: De cierto os digo, que no os conozco. Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora (Mateo 25:1-13).

El esposo ya se ha tardado en regresar y por eso la iglesia ha cabeceado y dormido, pero eso no es impedimento para entrar con Él a las bodas, el impedimento básicamente es no estar preparados. Para ello debemos permanecer en Él, en su Palabra.

Y ahora, hijitos, permaneced en él, para que cuando se manifieste, tengamos confianza, y no seamos avergonzados de parte de él en su venida (1 Juan 2:28).

Lo que habéis oído desde el principio, permanezca en vosotros. Si lo que habéis oído desde el principio permanece en vosotros, también vosotros permaneceréis en el Hijo y en el Padre. Y esta es la promesa que él nos hizo, la vida eterna (1 Juan 2:24-25).

Por eso existe la promesa para la iglesia fiel de ser guardada de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero.

Yo conozco tus obras; he aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar; porque, aunque tienes poca fuerza, has guardado mi palabra, y no has negado mi nombre (Apocalipsis 3:8).

Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra (Apocalipsis 3:10).

Sin lugar a dudas, vendrá la etapa final de este mundo en donde habrá gran tribulación la cual no ha existido jamás ni la habrá después.

Porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá (Mateo 24:21).

Pero Dios librará a su pueblo de esta prueba.

Y esperar de los cielos a su Hijo, al cual resucitó de los muertos, a Jesús, quien nos libra de la ira venidera (1 Tesalonicenses 1:10).

Por eso nos dice, entre otras cosas, que debemos estar preparados, que debemos velar, pues el Señor vendrá y no sabemos el día ni la hora.

Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del hombre vendrá a la hora que no pensáis (Mateo 24:44).

Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre (Lucas 21:36).

Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora (Mateo 25:13).

Ya todo está cumplido, desde hace mucho estamos viviendo los días de Noé y Lot.

Como fue en los días de Noé, así también será en los días del Hijo del Hombre. Comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día en que entró Noé en el arca, y vino el diluvio y los destruyó a todos. Asimismo, como sucedió en los días de Lot; comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban; mas el día en que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y los destruyó a todos. Así será el día en que el Hijo del Hombre se manifieste (Lucas 17:26-30).

En cualquier instante vendrá el Señor, ¿serás tú de los tomados o de los dejados?

Entonces estarán dos en el campo; el uno será tomado, y el otro será dejado. Dos mujeres estarán moliendo en un molino; la una será tomada, y la otra será dejada. Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor (Mateo 24:40-42).

¿Por qué Jesucristo necesariamente tiene que ser Dios?



La secta de los testigos de Jehová tropieza con la Palabra de Dios, al no admitir que Jesucristo es Dios y considerarlo la primera creación divina. Por lo que en este escrito se demostrará una vez más con la traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras, que Jesucristo es Dios y que además necesariamente tiene que serlo, pues sino las Escrituras se contradicen y esto no puede ser posible.

En Isaías 43:10-11 se lee: "Ustedes son mis testigos es la expresión de Jehová, aún mi siervo a quien he escogido, para que sepan y tengan fe en mí, y para que entiendan que yo soy el Mismo. Antes de mí no fue formado Dios alguno, y después de mi continuó sin que lo hubiera. Yo…yo soy Jehová, y fuera de mi no hay salvador".

De acuerdo a estos textos, es claro que solo hay un Dios y un salvador. Y si solo hay un Dios y salvador, ¿por qué a Jesús se le llamo Dios y se le declaró como el único salvador? Por ejemplo, Tomás cuando vio a Jesús resucitado le dijo: ¡Mi Señor y mi Dios! (Juan 20:28). Si Jesús no fuera Dios, ¿por qué no corrigió a Tomás? Era el momento propicio para hacerlo, porque lo había llamado Dios (nótese, Dios con letra inicial mayúscula) es porque se refería al único Dios verdadero. De igual manera Pedro reconoce que solo en Jesús hay salvación y no en ningún otro (Hechos 4:12). Entonces, ¿o estos discípulos de Jesús tenían razón o están en contradicción absoluta con las Escrituras? Pero como sabemos que no puede ser así, entonces, se debe admitir que Jehová y Jesús son el mismo y único Dios. De lo contrario los testigos de Jehová mienten.

En Isaías 44:6 leemos: Esto es lo que ha dicho Jehová, el Rey de Israel y el Recomprador de él, Jehová de los ejércitos: Yo soy el primero y yo soy el último, y fuera de mí no hay Dios. Y en Revelación 1:17-18 dice: Y cuando lo vi, caí como muerto a sus pies. Y él puso su mano derecha sobre mí y dijo: No tengas temor. Yo soy el Primero y el Último, y el viviente; y llegué a estar muerto, pero, ¡mira!, vivo para siempre jamás, y tengo las llaves de la muerte y del hades". Está claro que en Isaías el primero y el último es Jehová y en Revelación el Primero y el Último es Jesús, entonces ¿cómo puede ser posible que no sean el mismo? qué, ¿acaso Jehová es Dios y Jesús un dios? Imposible, no hay duda, es el mismo y único Dios verdadero. Jesús es el Primero y el Último. ¿Quién puede ser este? El eterno.

En Hebreos 7:3 el escritor establece la semejanza entre Melquisedec con Cristo. Dice: “Estando sin padre, sin madre, sin genealogía, sin tener principio de días ni fin de vida, pero habiendo sido hecho semejante al Hijo de Dios, permanece sacerdote perpetuamente”.

Dicha descripción es excelente, no posee principio ni fin de vida. No tiene padre ni madre. Más claro, imposible. Este solo puede ser Dios. ¿Cómo se puede negar esta gran verdad? Jesús es Dios.

Mateo narra el cumplimiento de la profecía al respecto del nacimiento del Hijo de Dios, diciendo: “¡Miren! La virgen quedará encinta y dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre Emmanuel, que, traducido, significa: Con Nosotros Está Dios” (Mateo 1:23).

Hasta el significado del nombre de este niño nos dice quién era este niño. Una vez más, está claro. Dios estaría con nosotros en la persona de Jesucristo. ¿Acaso puede estar Dios con nosotros y no estarlo? ¿O sea puede haber contradicción en esta afirmación? No hay que dudarlo ni establecer otro tipo de interpretación que es lo que tan a menudo hacen los testigos de Jehová.

Jesucristo necesariamente tiene que ser Dios porque solo Él cumplió en el nuevo testamento con las profecías que se referían a Jehová en el antiguo testamento. He aquí algunos ejemplos. Zacarías 11:12-13. "Entonces les dije: Si es bueno a sus ojos, denme mi salario, pero si no absténganse. Y procedieron a pagar mi salario, treinta piezas de plata. Ante aquello Jehová me dijo: tíralo al tesoro… el valor majestuoso con el cual he sido evaluado desde su punto de vista. De consiguiente, tomé las treinta piezas de plata y tiré aquello en el tesoro en la casa de Jehová".

Ante esto preguntamos: ¿Acaso no fue Jesús a quién le pusieron precio los judíos y dicho valor con el que fue evaluado fueron 30 monedas de plata? Basta con ver Mateo 26:15 para comprobar el cumplimiento de esta profecía.

En Ezequiel 34, está la profecía de que Jehová mismo pastorearía a sus ovejas pues haría que los pastores cesaran de pastorear a su pueblo. Los versículos 11 y 15 son claros, dicen: “Porque esto es lo que ha dicho el Señor Soberano Jehová: Aquí estoy, yo mismo, y ciertamente buscaré a mis ovejas y las cuidaré”. “Yo mismo apacentaré a mis ovejas, y yo mismo haré que se recuesten es la expresión del Señor Soberano Jehová”.

Ante esto nuevamente nos preguntamos: ¿No es Jesús el cumplimiento de esta profecía? En Juan 10 vemos que Él mismo se declara el Pastor excelente que entrega su alma por las ovejas y dice además en el versículo 16 de este mismo capítulo que hay un solo pastor. Entonces, no puede haber dos o la Escritura se contradice. Por supuesto que no, porque Jehová y Jesús es uno mismo.  Ya lo dijo también el profeta Isaías en el capítulo 42 versículo 13 “Como hombre poderoso Jehová mismo saldrá”. ¿Cómo es esto posible? Pues naturalmente en la persona de Jesucristo que vino en carne. Y el que tal confesión hace procede de Dios. Así lo dice 1 Juan 4:2 “Adquieran conocimiento de que la expresión inspirada procede de Dios por esto: Toda expresión inspirada que confiesa que Jesucristo ha venido en carne se origina de Dios”.

Además, a Jesús los judíos lo mataron porque entendieron que se hacía a si mismo Dios. Desde el principio se puede notar que Jesús se hacía igual al Dios. Así lo dice por ejemplo en Juan 5:18 “A causa de esto, realmente, los judíos procuraban con más empeño matarlo, porque no solo quebrantaba el sábado, sino que también llamaba a Dios su propio Padre, haciéndose igual a Dios. Naturalmente lo judíos identificaron esto como una blasfemia y por eso lo mataron (Levítico 24:16) porque no pudieron soportar que Jehová en carne había venido en la persona de Jesucristo.

El apóstol Pablo escribiendo a los romanos manifiesta una hermosa expresión sobre Cristo. En el capítulo 9 versículo 5 dice: “A quienes pertenecen los antepasados y de quienes provino el Cristo según la carne: Dios que está sobre todos, sea bendito para siempre. Amén”.

Aunque los testigos de Jehová no lo vean y no lo reconozcan, claramente gramaticalmente el texto está diciendo que Jesús es Dios. El texto desde su contexto se puede ver que está hablando de Israel, del cual procede Cristo según la carne el cual es Dios sobre todos y es bendito para siempre. Los dos puntos que anteceden a Dios no hacen más que acentuar la deidad de Cristo, pues los dos puntos significan seguimiento o continuidad en cualquier texto. Y eso es lo que sucede acá de manera perfecta.  En este texto se ve que Jesús es hombre y Dios al mismo tiempo.

Filipenses 2:5-7 es una porción excelente que detalla cómo Cristo se despojó de su gloria divina, siendo igual a Dios, no quiso serlo, no usurpó su lugar (aun cuando era Dios, dejó su trono) sino que tomó la forma de esclavo y llegó a estar en la semejanza de los hombres. ¡Es que el texto es perfecto! Aquí literalmente: “Mantengan en ustedes esta actitud mental que también hubo en Cristo Jesús, quien, aunque existía en la forma de Dios, no dio consideración a una usurpación, a saber, que debiera ser igual a Dios. No; antes bien, se despojó a sí mismo y tomó la forma de un esclavo y llegó a estar en la semejanza de los hombres”.

Colosenses 1:15 hablando de Cristo dice: “Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda la creación”. Esto está en plena armonía con Juan 12:45 que dice: “Y el que me contempla, contempla también al que me ha enviado”. De igual manera con Juan 14:7-9 que dice: “Si ustedes me hubieran conocido, habrían conocido a mi Padre también; desde este momento lo conocen y lo han visto. Felipe le dijo: Señor, muéstranos al Padre y nos basta. Jesús le dijo: He estado con ustedes tanto tiempo, y aun así, Felipe, no has llegado a conocerme? El que me ha visto a mí ha visto al Padre.

Así que, aunque los testigos de Jehová afirmen que ver a Jesús era ver al Padre en el sentido de que reflejaba su personalidad, voluntad y propósito, esto no es así, pues no lo dice la Escritura. El que miraba a Jesús estaba viendo al Padre, pues era a Él que Felipe quería ver. Jesús es la imagen de Dios y esto se entiende en primera instancia en sentido literal (2 Corintios 4:4). Es que está claro, no hay que buscarle explicación alguna a lo que el texto describe tan perfectamente.

Y en cuanto a lo de primogénito de toda la creación, los testigos de Jehová interpretan este texto diciendo que Jesús es el primer ser creado. ¡Nada más lejos de la verdad!, no ven el contexto de dicha porción. El versículo 18 de Colosenses 1 termina diciendo: Para que llegara a ser el que es el primero en todas las cosas. Eso es lo que significa primogénito, el primero. Pero no el primero en ser creado, sino el primero en importancia de toda la creación, porque de Él se desprende la actividad creadora, todas las cosas vinieron a existir por medio de él, y sin él ni siquiera una cosa vino a existir (Juan 1:3, Hebreos 2:10). Él es el dueño o Señor de su creación. En todo este contexto no cabe Jesús creado, sino Jesús creador; lo que resalta es su función de creador y sustentador. Él no es un mero instrumento o artífice de la creación del mundo, sino por medio de quien, en quien, y para quien todas las cosas han sido hechas y por quien todas las cosas subsisten, esto lo único que evidencia de Cristo es su deidad absoluta y verdadera.

Otro punto importante a señalar es que a Jehová se le llama Señor, por ejemplo, dice en Salmo 8:1 dice: “Oh Jehová Señor nuestro, ¡cuán majestuoso es tu nombre en toda la tierra, tu, cuya dignidad se relata por encima de los cielos!”. Pero a Jesús también se le llama Señor, por ejemplo, en Romanos 7:25 dice: “¡Gracias a Dios mediante Jesucristo nuestro Señor!” Y en Efesios 4:5-6 dice: “Un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, que es sobre todos y por todos y en todos". Entonces ¿cómo se puede entender esto? ¿Hay acaso dos Señores y dos Dioses? Imposible, si la Escritura es clara al decir que solo hay uno. Entonces se debe aceptar que Jehová y Jesús es el mismo. Recordar que ya estaba profetizado. "Porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado; y el regir principesco vendrá a estar sobre su hombro. Y por nombre se le llamará Maravilloso Consejero, Dios poderoso, Padre Eterno, Príncipe de Paz" (Isaías 9:6). Así que ese niño es Dios, el Padre eterno. ¡Alabado sea su nombre! El que no lo ve es porque está ciego.

Siempre que a los testigos de Jehová se les trata este tema, ellos argumentan que no puede ser así; Jehová y Jesús no son el mismo Dios. Ellos dan ejemplos como cuando Jesús fue bautizado se escuchó una voz que decía: Este es mi Hijo el amado, a quien he aprobado (Mateo 3:17). Ellos exponen que no puede ser el mismo porque si estaba ahí no podía estar en otro lado. De igual manera cuando Jesús oraba, ellos dicen; y si era el mismo, no tiene lógica, no puede ser el mismo, porque no puede estar hablándose así mismo. ¡Oh insensatos, testigos de Jehová! ¡Erráis ignorando las Escrituras y el poder de Dios! Para Dios no hay nada imposible. “¿Hay alguna cosa demasiado extraordinaria para Jehová!” (Génesis 18:14). Dios puede estar en un lugar y en otro a la vez. ¿O acaso no es todopoderoso? (Revelación 1:8) Por supuesto que sí. Además, Jesús es el ejemplo, es el modelo a seguir, ¿cómo nos pudo haber dado ejemplo si Él no se sometía al Padre, si Él no oraba al Padre? (Juan 13:15). “Él es el camino y la verdad y la vida. Nadie viene al Padre sino por Él (Juan 14:6). Y en cuanto a que se somete al Padre y que el Padre mayor es que Él, pues sí, está escrito y es según la Verdad. Pero volvemos a lo mismo, es para darnos ejemplo, Él era el modelo y nosotros también tenemos que hacer lo mismo. ¿Cómo sabríamos conducirnos delante de Dios si no por Jesús? Por eso Él no se avergüenza de llamarnos hermanos (Hebreos 2:11).

También, Jesús es entre otras cosas: El pan de vida (Juan 6:35,41,48,51), la luz del mundo (Juan 8:12;9:5), la puerta (Juan 10:7,9), la vid verdadera (Juan 15:1,5), la resurrección y la vida (Juan 11:25). ¿quién puede ser este? ¿un súper humano? NO, ¿un dios? NO, ¿el arcángel Miguel? NO, porque como hemos visto con anterioridad solo hay un Dios y entonces este (Jesús) no es más que el único y verdadero Dios.  

Recordarles de igual manera a los mal llamados testigos de Jehová que Jesús es el Hijo de Dios no porque Dios tuviera un hijo de manera literal porque para esto sería necesario una diosa. Es el Hijo de Dios en el sentido humano ya que como hombre no tuvo padre que lo engendrara. Recordemos lo que el ángel le dijo a María; Espíritu santo vendrá sobre ti, y poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso, también, lo que nace será llamado santo, Hijo de Dios (Lucas 1:35).

El problema con los testigos de Jehová en este asunto es que, si Jesús es el camino, es necesario que la doctrina que tengan de Él sea la que es, la correcta. Si Jesús es Dios, que lo es, no deben omitirlo ni decir que es un dios, el primer ser creado. Porque como lo están haciendo no lo están honrando y, es más, están mintiendo y deshonrando al Hijo y lo más grave aún en este asunto; es que el que no honra al Hijo no honra al Padre que lo envió (Juan 5:23). Y en ese estado están como los judíos de la época de Cristo. Él se los dice claro; y con todo, ustedes no quieren venir a mí para que tengan vida (Juan 5:40). Por eso el asunto es gravísimo porque ¿cómo se puede ser salvo, teniendo un concepto o definición errada del Salvador? Y además enseñarlo por doquier propagando esta doctrina de falsedad. Razón tenía el Maestro al decir: “Cierran el reino de los cielos delante de los hombres; pues ustedes mismos no entran, ni permiten entrar a los que están entrando” (Mateo 23:13).

Oíd a Emmanuel, testigos de Jehová, oíd lo que dice el que es la Verdad: “Ustedes no me conocen a mí, ni a mi Padre. Si me conocieran, conocerían a mi Padre también (Juan 8:19).

¡Testigos de Jehová, el que tenga oídos para oír que oiga!






Los escritos del antiguo testamento aparecen en hebreo y como corresponde a la manifestación de Dios para con su pueblo Israel, bajo la ley y los profetas, con el nombre de Yahvé o Jehová. También es obvio y como debe ser, toda traducción que se haga del antiguo testamento, sea al idioma que sea, debe ser fiel a los originales, y donde aparezca Jehová traducirlo como tal. De ahí que aparezca el nombre de Jehová en el antiguo testamento cientos de veces, y como debe ser también en las traducciones que de este se haga  al idioma griego, español, inglés o cual fuera. Ahora bien, lo mismo se debe hacer con el Nuevo Testamento, donde los santos hombres escogidos por Dios fueron inspirados por el Espíritu Santo (2 Pedro 1:21), para anunciarnos las Buenas Nuevas, Evangelio o Palabra de Dios y esto se hizo en griego. 

Así que, cualquier traducción que se haga del Nuevo Testamento, ya sea al inglés, español, alemán, etc., ha de ser fiel a los escritos griegos, no debiéndose cambiar o añadir ninguna palabra, pues se transcurriría en la desobediencia a Dios y que bien notificado está por Él a los hombres en el libro de Revelación 22: 18 y 19 ¿Qué les parecería a ustedes si alguien tuviese la ocurrencia de traducir las palabras que aparecen en el antiguo testamento de Yahvéh o Jehová en hebreo, por otras totalmente diferentes como las de Señor o Dios? 

Imagínese que no apareciera el nombre de Jehová en todo el antiguo testamento. De seguro que les parecería muy mal e incorrecto, y de seguro que no sería admitido por los traductores oficiales y licenciados de todos los tiempos. Pero lo peor y por lo que uno se debe cuidar de NO hacer tal barbaridad, es porque va en contra de Dios y sus mandamientos. Pues esto, es lo que vienen haciendo los así mismos llamados testigos de Jehová por más de sesenta años, es decir, cambiando las palabras escritas por los apóstoles en griego, como son las de Señor o Dios por la de Jehová. Nada más tiene uno que ir al interlineal Kingdom u otro cualquier interlineal griego del Nuevo Testamento, para ver tal adulteración de las Sagradas Escrituras. Tal hecho no puede ser justificado por nada.

Manteniéndonos en esta misma linea y contexto, es imposible que en el Nuevo Testamento o Segundo Pacto, aparezca ni tan solo una vez que tenemos que llamarnos o debemos de ser Testigos de Jehová. A los únicos a los que en las Sagradas Escrituras  Jehová Dios les llamó a ser testigos Suyo, fue al pueblo que Él escogió, esto es, a los israelitas y a nadie más. Y esto naturalmente en el primer pacto, ley y los profetas, ver por ejemplo Isaías 43. Sin discusión posible alguna, en el Nuevo Testamento somos llamados a ser Testigos de Jesucristo y de ningún otro. Así dijo nuestro Maestro y Señor Jesucristo poco antes de ascender a los cielos: Pero recibirán poder cuando el Espíritu Santo llegue sobre ustedes, Y SERÁN TESTIGOS DE MÍ tanto en Jerusalén como en toda Judéa, y en Samaría, Y HASTA LA PARTE MÁS DISTANTE DE LA TIERRA (Hech. 1:8).

Esto es así en todo el contexto del Nuevo Testamento, el de ser llamado a ser testigo o servidor de Jesucristo. Seguidamente les mostraremos un ejemplo clarísimo de esta gran Verdad. En el capítulo nueve de Actos o Hechos de los Apóstoles se narra lo que le ocurrió al apóstol Pablo cuando iba hacia Damasco. El Señor Jesús le llamó y le dijo que entrara en la ciudad donde se le diría lo que tenía que hacer. Jesús el Señor le envió a un discípulo llamado Ananías y entre otras cosas le dijo: Ponte en camino, porque este hombre me es un vaso escogido PARA LLEVAR MI NOMBRE a las naciones (ver. 15). El nombre de Jesús, NO el de Jehová o Yahvé. Ananías era cierto varón reverente según la ley, acerca de quien daban buen informe todos los judíos que allí moraban (Hechos 22:12). Un hombre del primer pacto bajo la ley y los profetas, pasó de ser testigo de Jehová, (como israelita) a ser testigo o discípulo de Jesús, a quien Jesús escogió para decirle a Pablo: El Dios de nuestros antepasados te ha escogido para que llegues a conocer su voluntad y veas al Justo y oigas la voz de su boca, PORQUE HAS DE SER TESTIGO a todos los hombres acerca de cosas que has visto y oído (Hechos 22: 14,15). Por esto mismo en Hechos, capítulo 4, versículo 12, enseña que: Además, NO HAY SALVACIÓN EN NINGÚN OTRO, porque NO HAY OTRO NOMBRE, debajo del cielo que se haya DADO A LOS HOMBRES mediante el cual tengamos que ser salvos.

NO, NO hay otro nombre en todo el Nuevo Pacto o Testamento. De ahí, que el hacer lo que los así mismos llamados testigos de Jehová hacen, no es otra cosa que adulterar la Palabra de Dios.

Las religiones son todas obras de hombres, llámese católica, evangélica, protestante, ortodoxo, mormona, testigos de Jehová, etc., etc.. Por eso tampoco aparece en todo el Nuevo Testamento que tengamos que pertenecer a alguna de ellas o que alguna de ellas fuera la verdadera iglesia de Cristo. Es todo lo contrario, para ser verdadero testigo o discípulo de Jesús, hay que salir de ellas y predicar el verdadero evangelio de Cristo. 

La falsa iglesia católica como la evangélica, cometen un grave error con la trinidad diciendo que son tres personas distintas y solo un Dios verdadero, y los testigos de Jehová yerran igualmente diciendo que son dos personas distintas y la fuerza activa de Dios. Lo que la Santa Palabra de Dios enseña claramente y sin doble interpretación posible dentro del Espíritu verdadero, es que, Dios, el único y verdadero, se ha manifestado en dos grandes pactos. En un primer pacto escogiendo al pueblo judío bajo la ley y los profetas y con el nombre de Jehová (ver Éxodo 3). Y en un segundo y mejor Pacto haciendo Dios de ambos pueblos (judío y griego o gentil) uno solo, como lo enseña Efesios, capítulo 2, bajo la Gracia o ley de Cristo y dándonos  el nombre de Jesucristo, nombre que es sobre todo nombre (Fil. 2: 9). Dios Padre, ser espiritual y NO persona (Juan 4:24); Dios Hijo, quien se despojó a sí mismo y tomó la forma de un esclavo y llegó a estar en la semejanza de los hombres, como persona, (ver Filipenses 2: 6 y 7). Y por último como el Consolador o lo que es Dios: Espíritu Santo y NO persona. Tres manifestaciones del único Dios y Salvador para con los hombres, como podemos ver y distinguir claramente, en el evangelio de Juan, capítulo 14, versículo 26, donde dice: Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que os he dicho.

DIOS, EL ÚNICO Y VERDADERO, MANIFESTADO A LOS HOMBRES EN SU SEGUNDO Y DEFINITIVO PACTO, COMO: PADRE, HIJO Y ESPÍRITU SANTO.

A la pregunta de si Yahvé o Jehová y Jesucristo es lo mismo, hemos de aclarar siempre, que si; es el mismo Dios porque sólo hay uno, se manifestó ese mismo y único Dios en un primer pacto con el nombre de Jehová al pueblo de Israel, y más tarde aboliendo ese primer pacto, estableció uno nuevo con mejores promesas y definitivo segundo pacto con el nombre de Jesucristo. 

Y concluimos diciendo que cuando oímos el nombre de Yahvéh o Jehová, automáticamente lo debemos relacionar e identificar con el primer pacto que Dios hizo con el pueblo judío y NO con el segundo pacto. En estos postreros tiempos sólo hay un pacto vigente para toda la humanidad, el segundo y un sólo nombre, el de Jesucristo. Así que si bien hay un solo Dios, debemos distinguir siempre entre lo que fue el nombre de Jehová y lo que es el nombre de Jesucristo, a quien sólo le pertenece toda alabanza, honra y adoración. Por eso es obvio o lógico que NO aparezca el nombre de Jehová en el segundo Pacto o Testamento.

La relación entre el Padre y el Hijo, no hay que tomarla literalmente, sino como unas enseñanzas espirituales del mismo Dios dentro del plan de salvación que estableció para con la humanidad. Plan, donde nosotros por fe en su Hijo Jesucristo pasaríamos a ser hijos. Recordemos lo que dice Juan 13:15, que: Porque yo (Jesús) les he puesto el modelo, que, así como yo hice con ustedes, ustedes también deben hacerlo. Jesús es nuestro único modelo a seguir en todo, también en la relación para con el Padre. Además como es sabido, Dios no tuvo una mujer Diosa para tener a un Hijo Dios, cierto ¿No? Sino que, como bien nos aclara Filipenses 2; Cristo estando en forma de Dios o dicho de otra manera: Cristo Dios ( y sólo hay uno), se despojó a sí mismo. Nadie lo despojó, tampoco fue fruto de una relación entre un Dios y una Diosa, sino creado por Dios, por sí mismo, tomando forma de hombre o persona, esto es, como individuo de la especie humana. Nació de María engendrado por Él mismo, por el Espíritu Santo (Mateo 1:20). Dios es Espíritu (Juan 4:24) y Santo, santo, santo (Rev. 4:8). Por esto también nunca Jesús llamó a María madre, porque realmente no era su madre+ ¡¡¡Es que, no se puede enseñar más claro!!! Ustedes escudriñan las Escrituras, porque piensan que por medio de ellas tendrán la vida eterna;  Y ESTAS SON LAS MISMAS QUE DAN TESTIMONIO ACERCA DE MÍ (JESÚS).

La única forma de saber la Verdad es a través de las Sagradas Escrituras. Tenemos el deber de examinarlo todo y presentar defensa o luchar tenazmente por la fe (Judas 3). De ahí que les rogamos delante de Dios como Testigo, que si hay algo de lo que les escribimos que no corresponde a la Verdad, tengan por deber delante del mismo Dios, el hacérnoslo saber y naturalmente usando para ello, como no puede ser de otra manera, la Palabra de Dios.