¡Testigos de Jehová, el que tenga oídos para oír que oiga!






Los escritos del antiguo testamento aparecen en hebreo y como corresponde a la manifestación de Dios para con su pueblo Israel, bajo la ley y los profetas, con el nombre de Yahvé o Jehová. También es obvio y como debe ser, toda traducción que se haga del antiguo testamento, sea al idioma que sea, debe ser fiel a los originales, y donde aparezca Jehová traducirlo como tal. De ahí que aparezca el nombre de Jehová en el antiguo testamento cientos de veces, y como debe ser también en las traducciones que de este se haga  al idioma griego, español, inglés o cual fuera. Ahora bien, lo mismo se debe hacer con el Nuevo Testamento, donde los santos hombres escogidos por Dios fueron inspirados por el Espíritu Santo (2 Pedro 1:21), para anunciarnos las Buenas Nuevas, Evangelio o Palabra de Dios y esto se hizo en griego. 

Así que, cualquier traducción que se haga del Nuevo Testamento, ya sea al inglés, español, alemán, etc., ha de ser fiel a los escritos griegos, no debiéndose cambiar o añadir ninguna palabra, pues se transcurriría en la desobediencia a Dios y que bien notificado está por Él a los hombres en el libro de Revelación 22: 18 y 19 ¿Qué les parecería a ustedes si alguien tuviese la ocurrencia de traducir las palabras que aparecen en el antiguo testamento de Yahvéh o Jehová en hebreo, por otras totalmente diferentes como las de Señor o Dios? 

Imagínese que no apareciera el nombre de Jehová en todo el antiguo testamento. De seguro que les parecería muy mal e incorrecto, y de seguro que no sería admitido por los traductores oficiales y licenciados de todos los tiempos. Pero lo peor y por lo que uno se debe cuidar de NO hacer tal barbaridad, es porque va en contra de Dios y sus mandamientos. Pues esto, es lo que vienen haciendo los así mismos llamados testigos de Jehová por más de sesenta años, es decir, cambiando las palabras escritas por los apóstoles en griego, como son las de Señor o Dios por la de Jehová. Nada más tiene uno que ir al interlineal Kingdom u otro cualquier interlineal griego del Nuevo Testamento, para ver tal adulteración de las Sagradas Escrituras. Tal hecho no puede ser justificado por nada.

Manteniéndonos en esta misma linea y contexto, es imposible que en el Nuevo Testamento o Segundo Pacto, aparezca ni tan solo una vez que tenemos que llamarnos o debemos de ser Testigos de Jehová. A los únicos a los que en las Sagradas Escrituras  Jehová Dios les llamó a ser testigos Suyo, fue al pueblo que Él escogió, esto es, a los israelitas y a nadie más. Y esto naturalmente en el primer pacto, ley y los profetas, ver por ejemplo Isaías 43. Sin discusión posible alguna, en el Nuevo Testamento somos llamados a ser Testigos de Jesucristo y de ningún otro. Así dijo nuestro Maestro y Señor Jesucristo poco antes de ascender a los cielos: Pero recibirán poder cuando el Espíritu Santo llegue sobre ustedes, Y SERÁN TESTIGOS DE MÍ tanto en Jerusalén como en toda Judéa, y en Samaría, Y HASTA LA PARTE MÁS DISTANTE DE LA TIERRA (Hech. 1:8).

Esto es así en todo el contexto del Nuevo Testamento, el de ser llamado a ser testigo o servidor de Jesucristo. Seguidamente les mostraremos un ejemplo clarísimo de esta gran Verdad. En el capítulo nueve de Actos o Hechos de los Apóstoles se narra lo que le ocurrió al apóstol Pablo cuando iba hacia Damasco. El Señor Jesús le llamó y le dijo que entrara en la ciudad donde se le diría lo que tenía que hacer. Jesús el Señor le envió a un discípulo llamado Ananías y entre otras cosas le dijo: Ponte en camino, porque este hombre me es un vaso escogido PARA LLEVAR MI NOMBRE a las naciones (ver. 15). El nombre de Jesús, NO el de Jehová o Yahvé. Ananías era cierto varón reverente según la ley, acerca de quien daban buen informe todos los judíos que allí moraban (Hechos 22:12). Un hombre del primer pacto bajo la ley y los profetas, pasó de ser testigo de Jehová, (como israelita) a ser testigo o discípulo de Jesús, a quien Jesús escogió para decirle a Pablo: El Dios de nuestros antepasados te ha escogido para que llegues a conocer su voluntad y veas al Justo y oigas la voz de su boca, PORQUE HAS DE SER TESTIGO a todos los hombres acerca de cosas que has visto y oído (Hechos 22: 14,15). Por esto mismo en Hechos, capítulo 4, versículo 12, enseña que: Además, NO HAY SALVACIÓN EN NINGÚN OTRO, porque NO HAY OTRO NOMBRE, debajo del cielo que se haya DADO A LOS HOMBRES mediante el cual tengamos que ser salvos.

NO, NO hay otro nombre en todo el Nuevo Pacto o Testamento. De ahí, que el hacer lo que los así mismos llamados testigos de Jehová hacen, no es otra cosa que adulterar la Palabra de Dios.

Las religiones son todas obras de hombres, llámese católica, evangélica, protestante, ortodoxo, mormona, testigos de Jehová, etc., etc.. Por eso tampoco aparece en todo el Nuevo Testamento que tengamos que pertenecer a alguna de ellas o que alguna de ellas fuera la verdadera iglesia de Cristo. Es todo lo contrario, para ser verdadero testigo o discípulo de Jesús, hay que salir de ellas y predicar el verdadero evangelio de Cristo. 

La falsa iglesia católica como la evangélica, cometen un grave error con la trinidad diciendo que son tres personas distintas y solo un Dios verdadero, y los testigos de Jehová yerran igualmente diciendo que son dos personas distintas y la fuerza activa de Dios. Lo que la Santa Palabra de Dios enseña claramente y sin doble interpretación posible dentro del Espíritu verdadero, es que, Dios, el único y verdadero, se ha manifestado en dos grandes pactos. En un primer pacto escogiendo al pueblo judío bajo la ley y los profetas y con el nombre de Jehová (ver Éxodo 3). Y en un segundo y mejor Pacto haciendo Dios de ambos pueblos (judío y griego o gentil) uno solo, como lo enseña Efesios, capítulo 2, bajo la Gracia o ley de Cristo y dándonos  el nombre de Jesucristo, nombre que es sobre todo nombre (Fil. 2: 9). Dios Padre, ser espiritual y NO persona (Juan 4:24); Dios Hijo, quien se despojó a sí mismo y tomó la forma de un esclavo y llegó a estar en la semejanza de los hombres, como persona, (ver Filipenses 2: 6 y 7). Y por último como el Consolador o lo que es Dios: Espíritu Santo y NO persona. Tres manifestaciones del único Dios y Salvador para con los hombres, como podemos ver y distinguir claramente, en el evangelio de Juan, capítulo 14, versículo 26, donde dice: Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que os he dicho.

DIOS, EL ÚNICO Y VERDADERO, MANIFESTADO A LOS HOMBRES EN SU SEGUNDO Y DEFINITIVO PACTO, COMO: PADRE, HIJO Y ESPÍRITU SANTO.

A la pregunta de si Yahvé o Jehová y Jesucristo es lo mismo, hemos de aclarar siempre, que si; es el mismo Dios porque sólo hay uno, se manifestó ese mismo y único Dios en un primer pacto con el nombre de Jehová al pueblo de Israel, y más tarde aboliendo ese primer pacto, estableció uno nuevo con mejores promesas y definitivo segundo pacto con el nombre de Jesucristo. 

Y concluimos diciendo que cuando oímos el nombre de Yahvéh o Jehová, automáticamente lo debemos relacionar e identificar con el primer pacto que Dios hizo con el pueblo judío y NO con el segundo pacto. En estos postreros tiempos sólo hay un pacto vigente para toda la humanidad, el segundo y un sólo nombre, el de Jesucristo. Así que si bien hay un solo Dios, debemos distinguir siempre entre lo que fue el nombre de Jehová y lo que es el nombre de Jesucristo, a quien sólo le pertenece toda alabanza, honra y adoración. Por eso es obvio o lógico que NO aparezca el nombre de Jehová en el segundo Pacto o Testamento.

La relación entre el Padre y el Hijo, no hay que tomarla literalmente, sino como unas enseñanzas espirituales del mismo Dios dentro del plan de salvación que estableció para con la humanidad. Plan, donde nosotros por fe en su Hijo Jesucristo pasaríamos a ser hijos. Recordemos lo que dice Juan 13:15, que: Porque yo (Jesús) les he puesto el modelo, que, así como yo hice con ustedes, ustedes también deben hacerlo. Jesús es nuestro único modelo a seguir en todo, también en la relación para con el Padre. Además como es sabido, Dios no tuvo una mujer Diosa para tener a un Hijo Dios, cierto ¿No? Sino que, como bien nos aclara Filipenses 2; Cristo estando en forma de Dios o dicho de otra manera: Cristo Dios ( y sólo hay uno), se despojó a sí mismo. Nadie lo despojó, tampoco fue fruto de una relación entre un Dios y una Diosa, sino creado por Dios, por sí mismo, tomando forma de hombre o persona, esto es, como individuo de la especie humana. Nació de María engendrado por Él mismo, por el Espíritu Santo (Mateo 1:20). Dios es Espíritu (Juan 4:24) y Santo, santo, santo (Rev. 4:8). Por esto también nunca Jesús llamó a María madre, porque realmente no era su madre+ ¡¡¡Es que, no se puede enseñar más claro!!! Ustedes escudriñan las Escrituras, porque piensan que por medio de ellas tendrán la vida eterna;  Y ESTAS SON LAS MISMAS QUE DAN TESTIMONIO ACERCA DE MÍ (JESÚS).

La única forma de saber la Verdad es a través de las Sagradas Escrituras. Tenemos el deber de examinarlo todo y presentar defensa o luchar tenazmente por la fe (Judas 3). De ahí que les rogamos delante de Dios como Testigo, que si hay algo de lo que les escribimos que no corresponde a la Verdad, tengan por deber delante del mismo Dios, el hacérnoslo saber y naturalmente usando para ello, como no puede ser de otra manera, la Palabra de Dios.









UNA REFLEXIÓN PARA EL PUEBLO EVANGÉLICO



Ante el pueblo evangélico exponemos lo siguiente:
Dónde Jesucristo fundó e instituyó denominaciones evangélicas? Ninguna de ellas tiene raíces históricas en el nuevo testamento. Acaso el deseo de Jesús no es la unidad de su pueblo? (Juan 17:20-23). Entonces por qué ustedes permanecen divididos por diversas doctrinas y nombres diferentes en contra del deseo de Jesús? Por qué los nombres y rótulos de cada denominación? La Escritura es clara al decir que NO hay otro nombre bajo el cielo dado a los hombres en que podamos ser salvos (Hechos 4:12). Pero ustedes están dividiendo a Cristo con tanta denominación y preguntamos, acaso está dividido? (1 Corintios 1:13). Reflexiona…
Por qué piden diezmos si Jesucristo no los estableció para su pueblo? No me digan que en Mateo 23:23 los estableció porque Jesús ahí se refiere a los escribas y fariseos, nunca a sus discípulos. Tampoco digan que porque Abraham los dio aún antes de la ley ustedes los dan voluntariamente. Recuerden que el ejemplo a seguir no es Abraham sino Jesucristo (Juan 13:15). Reflexiona…
Por qué construyen templos y establecen un horario de cultos? Jesucristo claramente dijo que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad (Juan 4:23-24) Así que ya no debe ser en un lugar específico siempre, ni en una hora señalada rutinariamente, sino en espíritu y en verdad. Entendiendo que donde dos o tres se reúnen en su nombre, ahí está Él (Mateo 18:20). Pero nunca en un templo donde Él no habita (Hechos 17:24). Además el templo es el cuerpo (Juan 2:21) no un edificio que Jesucristo nunca ha mandado construir. Reflexiona…
Por qué le llaman pastor a un hombre que se constituye en su guía espiritual? Cuando Jesucristo claramente establece que solo Él es el Pastor, Maestro, Padre, etc. (Mateo 23:8-10, Juan 10:16). Y además le proporcionan salario cuando Jesucristo dijo a sus discípulos: de gracia recibisteis, dad de gracia (Mateo 10:8). Reflexiona…
Podríamos seguir diciendo mucho más sobre lo que el pueblo evangélico ha hecho, utilizando de manera incorrecta y para beneficios propios la Palabra de Dios. Pero lo que hemos escrito es de manera muy breve deseando de todo corazón que sirva para que más de alguno que pertenece a alguna denominación pueda empezar a reflexionar y que se interese realmente en escudriñar las Escrituras para que conozca la Verdad y sea libre por medio de ella (Juan 8:32).

Los profetas y las profecías

En los distintos grupos religiosos siempre encontraremos gente que dice que Dios les habla, o que su pastor o un hermano de la iglesia tuvieron una revelación, profecía o mensaje Divino. Pero es esto verdad? Dios habla o comunica mensajes a unos para que otros les obedezcan?  

Dios utilizó una forma para comunicar su Palabra en el antiguo testamento. Lo hizo por medio de los profetas que Él mismo escogió, por ejemplo en Jeremías 7:25 leemos: desde el día que vuestros padres salieron de la tierra de Egipto hasta hoy. Os envié todos los profetas mis siervos, los envié desde temprano y sin cesar.

Aunque también hubo personas que se levantaron como profetas sin serlo, pero  había una forma para saber identificar quién era un verdadero profeta y quien no lo era. Si el profeta hablare en nombre de Jehová, y no se cumpliere lo que dijo, ni aconteciere, es palabra que Jehová no ha hablado; con presunción la habló el tal profeta; no tengas temor de él (Deuteronomio 18:22).

Ahora en el nuevo pacto la palabra es clara al señalar un antes y después al decir:
Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo (Hebreos 1:1-2).

Así que desde que vino Jesucristo es a Él a quien debemos escuchar. Ciertamente existieron profetas y existió el don de profecía hasta justo antes que se completara el canon del nuevo testamento. Pero estaba profetizado que las mismas profecías se acabarían. Así lo dice en 1 Corintios 13:8-10 El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará. Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos; más cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará.

La profecía se terminó cuando vino lo PERFECTO y por lo tanto también los profetas. Nadie puede decir hoy que tuvo una visión o un sueño o revelación divina. Los últimos que tuvieron esto fueron los apóstoles o discípulos de Jesús en cumplimiento de lo dicho por el profeta Joel antes de que viniera lo Perfecto, tal como lo vemos en Hechos 2:15-18 Porque éstos no están ebrios, como vosotros suponéis, puesto que es la hora tercera del día. Mas esto es lo dicho por el profeta Joel: Y en los postreros días, dice Dios, Derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, Y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; Vuestros jóvenes verán visiones, Y vuestros ancianos soñarán sueños; Y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días Derramaré de mi Espíritu, y profetizarán.

Lo perfecto vino con Jesucristo y su Palabra y ahora  para oír a Dios no es por medio de profetas sino por el  PROFETA a través de su Palabra. Ya que Tenemos la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones; entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo (2 Pedro 1:19-21).

Recordemos lo que los discípulos oyeron “Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd (Mateo 17:5). Y cómo lo vamos a oír a Él? Pues por medio de su Palabra.

Con la venida de lo Perfecto que es la Palabra de Dios, ya no tenemos por qué estar escuchando a gente que se autoproclama Profeta, pues esto de recibir mensajes personales de Dios se acabó. Hoy el mensaje de Dios lo recibimos únicamente por su Palabra.




NO SE DEJE ENGAÑAR POR LAS SECTAS; CON DOCTRINAS DIVERSAS Y OPUESTAS A LA VERDAD.

Jesucristo el Hijo de Dios, edificador de la Iglesia (Mateo 16: 18). Iglesia, que entre otras cosas se identifica por:


1.    Reunirse en las casas de los creyentes (Romanos 16:5, Colosenses 4:15, Filemón 2).

2.    No construir templos, pues Dios no habita en ellos, ni mandó construirlos (Hechos 7: 48, 17:24).


3.    No recibir denominación alguna, pues le pertenece a Cristo (Romanos 16:16, 1 Corintios 1:12-13).

4.    No tener alianzas con instituciones humanas, pues no es de esta tierra (Santiago 4:4, Mateo 22:21, Juan 15:19, Colosenses 3:1-3, Filipenses 3:20).


5.    Tener a Cristo como única cabeza (Efes. 1:22) y todos los demás somos hermanos (Mateo  23:8-10).

6.    No hacer diferencia o distinción alguna, pues todos somos iguales (Gálatas 3:28, Romanos 3:22, Colosenses 3:11).


7.    No practicar el diezmo, días de fiesta, ritos, cultos y cosas semejantes, pues son de la ley que fueron hasta Juan (Mateo 11:13, Colosenses. 2:16-17).

8.    No hacer diferencia de días, pues todos son iguales (Gálatas 4:8-11).


9.    Tener un solo bautismo, que es en Espíritu Santo (Efesios 4:5, Hechos 1:5).

1. Vivir en la gracia, no en la Ley y los profetas (Mateo 11:13) haciendo válida la muerte de Cristo (Gálatas 2:21,5:4).

Los Católicos Romanos, son producto de la influencia del paganismo  introducido en ellos en la Edad Media.  Desde el 325 DC. en la oficialización estatal del cristianismo con el Emperador  Constantino en Roma. Son una secta  entre otras muchas cosas porque:

1.    La salvación es por los sacramentos (palabra que no existe en las Escrituras), cuando la salvación es únicamente por la fe en Jesucristo (Efesios 2:8).


2.    La cabeza o fundamento de la iglesia es el papa, cuando la Escritura enseña que es Jesucristo (1 Corintios 3:11, 1 Pedro 2:4-6).


3.    Sus líderes son llamados padres, cuando la Escritura enseña que a nadie debemos llamar así (Mateo 23:9).


4.    Prohíben a sus líderes casarse, yendo en contra de las Escrituras (1 Timoteo 3:2), siendo esta doctrina de demonios (1 Timoteo 4:1-3).


5.    Creen que María es siempre virgen, cuando la Escritura enseña que Jesús tuvo hermanos, hijos de José y María (Mateo 13:55-56, Juan 2:12, 7:2-5).


6.    Creen que María y los supuestos “santos” son los mediadores de sus almas, cuando la Escritura afirma que solo Jesucristo puede serlo (1 Timoteo 2:5).


7.    Creen que el sacerdote católico puede perdonar pecados, cuando la Escritura afirma que solo Jesucristo puede hacerlo (1 Juan 1:9, Hebreos 4:15-16).


8.    Hacen todo tipo de imágenes divinas y humanas, en dibujos o esculturas cuando la Escritura a esto le llama idolatría y lo reprueba (Romanos 1:22-24, 1 Cor. 6:9, 1 Juan 5:21).

Los Evangélicos de cualquier denominación, surgidos  en Europa desde la reforma protestante en 1517, con sus fundadores Martin Lutero, Juan Calvino, Juan Wesley, Francis Asbury, etc.  Son una secta entre otras cosas porque:

1.    Tienen diferentes doctrinas, que los apartan de la unidad de la fe, por lo cual se constituyen en denominaciones (1 Corintios 1:10-13, Efesios 4:1-16).


2.    Enseñan y practican el diezmo, doctrina del viejo pacto que ha quedado abolido; contradiciendo el nuevo pacto, donde la enseñanza es a dar conforme propone el corazón y para los necesitados (Lucas 16:16, 2 Corintios 9:7, Romanos 15:25-26, 1 Corintios 16:1-4).


3.    Construyen templos hechos por manos humanas, cuando Dios no habita en ellos, siendo en el nuevo pacto los templos de Dios los creyentes (Hechos 7:48, 17:24, 1 Corintios 3:16,-17, 6:19, Efesios 2:20-22).


4.    Tienen ordenanzas de culto, y en el nuevo pacto ya no existen cultos (Hebreos 9:1, 11),  sino que se adora en espíritu y en verdad (Juan 4:23, Romanos 12:1-2, Filipenses 3:3).


5.    Practican la desigualdad, al dividirse en clérigos y laicos, miembros y asistentes; cuando la Palabra enseña, que en Cristo todos somos iguales (Gálatas 3:28, Efesios 6:9, Colosenses 3:25, Santiago 2:1-9).


6.    Llaman guía, maestro y pastor a su líder; cuando la Palabra enseña que uno es nuestro Guía, Maestro y Pastor, Jesucristo (Mateo 23:8-10).


7.    Celebran un día de reposo, cuando en Jesucristo no hay un día concreto de reposo. Entramos en el reposo desde que creemos en Él. (Hebreos 4:1,3, 9-11).


8.    Enseñan asuntos relacionados a la comida, bebida, días, estatutos y reglamentos de sus denominaciones; cosas que la Palabra señala como mandamientos y doctrinas de hombres (Mateo 15:8-9, Colosenses 2:16-23).


9.    Oran en público y con vanas repeticiones, cuando el Señor enseñó que lo hagamos en secreto (Mateo 6:5-8).

Los Santos de los últimos días (Los mormones) surgidos en 1830 en Estados Unidos con José Smith. Son una secta entre otras cosas porque:

1.    Tienen otro testamento, llamado Libro del Mormón, también Doctrinas y Convenios y Perla del Gran Precio, son libros de fe sagrados; cuando según las Escrituras existe solamente un Evangelio (Gálatas 1:8-9).


2.    Creen que Dios tiene un cuerpo tangible al igual que las personas, cuando la Escritura afirma que Dios es Espíritu (Juan 4:24, 15:26).


3.    Creen en el matrimonio celestial, cuando Jesús dijo que ni se casarán ni habrá casamientos (Marcos 12:25).


4.    Creen que los vivos pueden bautizarse a favor de los muertos. Cuando la Escritura no enseña tal doctrina. Hay un solo bautismo, y es para los vivos (Efesios 4:5). Los muertos ya tienen su destino y nada ni nadie puede cambiarlo (Apocalipsis 20:12).


5.    Creen que el diablo es el espíritu hermano de Jesús. Esto no puede ser sustentado con las Escrituras. Jesús es sublime y único. (Juan 3:16, Hebreos 7:26).


6.    Creen que Dios, el Padre fue como es el hombre hoy, mortal. Esto no puede ser sustentado por la Palabra. Dios es eterno. (Isaías 40:28, 57:15, Daniel 4:34).


7.    Creen que el ser humano puede llegar a ser como Dios. Utilizan una de las  mentiras más antiguas del diablo. La persona nunca  puede ser como Dios, solo un poco menor que los ángeles (Génesis 3:5, Salmo 8, Isaías 43:10).


8.    Creen que el ser humano es alma preexistente,  un ser eterno que también estaba en el principio con Dios. Si así lo fuera existiera evidencia en la Escritura. El ser humano en su esencia no es eterno. Fue creado. (Génesis 1:2, 26-27).

Los Testigos de Jehová surgidos en 1884 en Estados Unidos con su fundador Charles Taze Russell. Son una secta entre otras cosas porque:

1.    Niegan que Jesucristo es Dios, cuando la Escritura afirma todo lo contrario (Mateo 1:23, Juan 1:1, 5:18, 10:30, 38,12:45, 14:7, 9,10, 1 Juan 5:20, Apocalipsis 1:8,17-18, Hebreos 7:1-3).


2.    Niegan que el Espíritu Santo es Dios, cuando la Escritura afirma que lo es (Mateo 28:20, Lucas 1:35-37, Juan 14:16-17, Hechos 5:3-4, Romanos 8:9-11, 26,34, Hebreos 9:14).


3.    Niegan que Jesucristo haya resucitado físicamente, cuando la Palabra enseña que tenía cuerpo (Lucas 24:39, Juan 20:27, 1 Corintios 15:3-8, 44-49).


4.    Se niegan a donar sangre; cuando la enseñanza de Cristo es de dar la vida misma por el prójimo, siendo este el mayor amor, y habiendo dado Jesús su sangre por nosotros (Juan 15:13).


5.    Niegan el castigo eterno para el impío, cuando la Escritura lo confirma (Mateo 25:41, 2 Tesalonicenses 1:8-10).


6.    Han adulterado las Escrituras con su versión propia del Nuevo Mundo; lo cual es condenable según la Palabra de Dios (Apocalipsis 22:18-19).


7.    Enseñan que Jesucristo ya regresó a la tierra en 1914, no físicamente sino invisible. Cuando la Escritura afirma que cuando Él regrese nuevamente, todo ojo lo verá (Mateo 24:30, Apocalipsis 1:7).


8.    Se llaman a si mismos Testigos de Jehová, viviendo con esto en el antiguo pacto, cuando la Escritura nos llama a ser testigos del nombre sobre todo nombre, “Jesucristo” (Filipenses 2:9-11, Hechos 1:8).


Los Adventistas del Séptimo día surgidos en 1860, en Estados Unidos con su fundadora Elena White. Son una secta entre otras cosas porque:

1.    Pretenden guardar el sábado como día de reposo, siendo esto de la ley, la cual quedó abolida (Lucas 16:16, Col. 2:16-17).


2.    Tienen prohibiciones de ciertas comidas basándose siempre en dietas según la ley, aunque Jesús declaró limpios todos los alimentos (Marcos 7:15,18 y 19, Hechos 10:15).


3.    Han colocado fechas para la venida de Cristo, cuando Jesús dijo que solo su Padre lo sabía (Mateo 24:36).


4.    Creen que Dios nos habla por Elena White, pero la Escritura dice que en los postreros días Dios nos ha hablado por su Hijo (Hebreos 1:2).


5.    Creen que el diablo llevará sobre si los pecados de todos. Sin embargo la Escritura afirma, que Cristo fue Él que llevó nuestros pecados. (Hebreos 1:3,7:27, 9:28, 10:8-14, 1 Pedro  2:24,  3:18).


Conclusión: Todas las sectas se caracterizan por minimizar a Cristo y su Evangelio, agregando cada una de ellas doctrinas, extra bíblicas, o de la vieja ley mosaica. Jesucristo es el único en quien hay Salvación (Hechos 4:12). Solo Él es la Verdad (Juan 14:6). En Él hay un solo rebaño y Él es el único Pastor (Juan 10:16). EN ÉL ESTAMOS COMPLETOS (Colosenses 2:10). Si usted pertenece a alguna de estas sectas, salga hoy mismo de este engaño y falsedad u otras cualquiera Apocalipsis 18:4) y predique el Verdadero Evangelio (Mar. 16:15).

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ESCUDRIÑE las Escrituras, pues ellas son las que dan testimonio de Jesucristo y solo en ellas está la verdad y la vida eterna. (Juan 5:39)

Recuerde, no se deje engañar más por  el mar de confusión religiosa que impera en estos tiempos, solo en Jesucristo está la Verdad.

También el Maestro nos dice: “Salid de ella pueblo mío, (de la religión, secta, denominación, de la gran babilonia, la gran ramera) para que no seáis partícipes de sus pecados”. (Apocalipsis 18:4)