¡CUIDADO CON LAS DENOMINACIONES EVANGÉLICAS!



Tanto las radio-maratones o tele-maratones evangélicas así como un centro de ayuda social gratuito evangélico y todo lo efectuado por las denominaciones evangélicas, no contribuyen en nada al Evangelio. Desde luego que nos referimos al Evangelio único y Verdadero, al no adulterado (Gálatas 1:6-9).

El problema de la radio o de cualquier ayuda que provenga de las denominaciones evangélicas, es precisamente ese. Que viene de la división. La división es fruto de la carne (Gálatas 5:20). Y por lo tanto del evangelio adulterado. El simple hecho de predicar bajo el nombre de una denominación es alterar el evangelio.

Porque luego que la gente acepta, la adiestran o instruyen de acuerdo a las normas propias de la denominación incluyendo sus estatutos internos con leyes y doctrinas de hombres y viviendo en parte en la ley o antiguo pacto, por observar y practicar el diezmo, el clérigo, el templo y la adoración manipulada por los cultos, etc, etc.

No aparece en ninguna parte del nuevo testamento que Jesucristo haya sido evangélico o que nos mande que lo seamos, desde luego tampoco aparece una denominación llamada “amigos” ni nada que tenga que ver con denominaciones, como el mal llamado cristianismo de hoy está sumergido y pretendiendo servir a Dios.

Solo se puede servir a Dios bajo el único nombre en quién hay salvación (Hechos 4:12). Lo demás es invención de los hombres y por lo tanto servicio a instituciones o sistemas humanos. Hay que permanecer en el Evangelio del Principio (1 Juan 2:24-25, Colosenses 1:23). En aquel que predicó Cristo y los apóstoles (Efesios 2:20).


Así que las denominaciones evangélicas, llámense como se llamen, mejor que no hagan nada, pues producen más apostasía. Sí usted es evangélico, salga de esa hija de la ramera a la que pertenece (Apocalipsis 18:4). ¡CRISTO YA VIENE!

2 comentarios :

  1. Respuestas
    1. ¿Qué cosa Martha? ¿a qué le llamas estupidez? Si te refieres a este artículo basado en las Escrituras, deberás mostrar con la Palabra de Dios donde está el engaño o falsedad de lo que acá decimos.

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