¿Por qué NO se debe guardar el sábado como día de reposo?



En la actualidad, existen numerosos grupos religiosos que declaran creer en el día sábado como el día de reposo instituido por Dios. No vamos a negar que dicho día fuera santificado, PERO ESTO CONSTITUYE UN EVENTO HISTÓRICO, NUNCA UN MANDAMIENTO (Gen. 2:2-3) También fue instituido como el día de reposo, pero para los judíos en el tiempo de la ley (Ex. 16:23-30, 20:8-11; 31: 13-17).

Guardarán, pues, el día de reposo los hijos de Israel, celebrándolo por sus generaciones  por pacto perpetuo. Señal es para siempre entre mí y los hijos de Israel; porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra,  y en el séptimo día cesó y reposó. (Éxodo 31:16-17)

Todos los que justifican esta doctrina  dicen que el día de reposo es antes de la ley y que fue dado en observancia para todo el mundo. Sin embargo recordemos que la Escritura completa se divide en dos Testamentos (pactos) el nuevo y el antiguo, preguntémonos pues ¿cuál es el vigente para nosotros? Lógicamente el nuevo y el antiguo NO, pues como su nombre lo indica es Antiguo, y ahora hay un pacto vigente, y si no la muerte de Cristo no tiene sentido alguno.

Así que, teniendo tal esperanza, actuamos con mucha franqueza, y no como Moisés, que ponía un velo sobre su rostro para que los hijos de Israel no fijaran la vista en el fin de aquello que había de ser abolido (2 Corintios 3:12-13).

Al decir: Nuevo pacto, ha dado por viejo al primero; y lo que se da por viejo y se envejece, está próximo a desaparecer. (Hebreos 8:13)

Y en cuanto a lo que argumentan los que pretenden guardar el sábado de que Jesús y los apóstoles lo hacían porque iban a la sinagoga a leer las Escrituras y a enseñar, es natural porque era costumbre judía y ellos eran judíos. (Lucas 4:16) (Hechos 13:14,44; 16:13; 17:1-2; 18:4).  Además hay que tener en cuenta, a la hora de usar el libro de Hechos de los Apóstoles, para enseñar o avalar una doctrina concreta, que es un libro histórico, que narra los acontecimientos de los primeros discípulos de Cristo y la recién nacida iglesia y que por lo tanto dichos eventos no constituyen una doctrina, sino eventos históricos. También hay que entender que en el libro de Hechos sucede la etapa de transición de la ley a la gracia y por eso muchos de los acontecimientos que los seguidores de Cristo vivieron tenían que ver aún con cosas de la ley, por ejemplo: se bautizaban en agua, (Hechos 8:36-38) se circuncidaban, (Hechos 16:1-3) se rapaban, (Hechos 21:23-24) echaban suertes, (Hechos 1:15-26) iban al templo (Hechos 3:1)   Muchos no habiendo entendido dicho proceso natural de cambio, enseñan a otros a seguir guardando cosas de la Ley y los profetas, que ya no corresponde al Nuevo Testamento o Nuevo Pacto.

Entonces no hay excusa alguna, todo lo que se encuentra en el viejo pacto o Antiguo Testamento (incluido el día de reposo) no cobra vigencia para nosotros pues ha desaparecido.

Además, el sábado para los Israelitas recuerda la liberación de la esclavitud de Egipto (Dt.5:15). Ahora, nosotros los gentiles en la gracia, no tenemos parte con este mandamiento. Por lo tanto, no debemos someternos a esta ley.

He aquí algunas razones, más que claras, por las que no debemos guardar el sábado:

1. El no guardar el sábado debidamente conducía a la pena de muerte. En Números 15.32-36 encontramos lo que Dios mismo determinó que se hiciese con una persona que había recogido leña en sábado.

Estando los hijos de Israel en el desierto, hallaron a un hombre que recogía leña en día de reposo. Y los que le hallaron recogiendo leña, lo trajeron a Moisés y a Aarón, y a toda la congregación; y lo pusieron en la cárcel, porque no estaba declarado qué se le había de hacer. Y Jehová dijo a Moisés: Irremisiblemente muera aquel hombre; apedréelo toda la congregación fuera del campamento. Entonces lo sacó la congregación fuera del campamento, y lo apedrearon, y murió, como Jehová mandó a Moisés.

Este mandamiento, al igual que el sacerdocio, los ritos y ceremonias judías, fue abolido por causa de su debilidad e ineficacia, porque no era perfecto.

“Queda, pues, abrogado el mandamiento anterior a causa de su debilidad e ineficacia (pues nada perfeccionó la ley), y de la introducción de una mejor esperanza, por la cual nos acercamos a Dios”. (Hebreos 7:18-19).

De lo contrario, los que quieren seguir con tal observancia de guardar el sábado, tendrían que lapidar a sus hermanos por recoger leña en sábado. Cosa que, por supuesto, va en contra del Espíritu de Cristo.

2. En el día de reposo se debía inmolar en el santuario, dos corderos (Números 28:9-10).

Mas el día de reposo, dos corderos de un año sin defecto, y dos décimas de flor de harina amasada con aceite, como ofrenda, con su libación. Es el holocausto de cada día de reposo, además del holocausto continuo y su libación.

Nos preguntamos ¿Cómo podrían, los que insisten en guardar el día sábado como día de reposo, cumplir con esto? Hoy no existe ese santuario, el Templo de Jerusalén y tampoco el sacerdocio levítico; pues es claro y sencillo, hubo cambio de ley.

“Porque cambiado el sacerdocio, necesario es que haya también cambio de ley”. (Hebreos7:12).

Los que quieren seguir con tal observancia del día de reposo en sábado, definitivamente no pueden cumplir con esto. Es necesario que entiendan que no son judíos, pues esta ley fue dada únicamente a los judíos en la ley. Y claramente, el texto y todo el contexto del Nuevo Testamento dice que hubo cambio de ley.

El día de reposo en el Antiguo Testamento para los judíos, era un día donde se tenía que hacer la voluntad de Dios; santificándolo y honrándolo, el hombre piadoso se cuidaba en aquel día de no hacer su propia voluntad ni decir lo que le salía de sí, veamos cómo lo dice Isaías 58:13-14

Si retrajeres del día de reposo tu pie, de hacer tu voluntad en mi día santo, y lo llamares delicia, santo, glorioso de Jehová; y lo venerares, no andando en tus propios caminos, ni buscando tu voluntad, ni hablando tus propias palabras, entonces te deleitarás en Jehová; y yo te haré subir sobre las alturas de la tierra, y te daré a comer la heredad de Jacob tu padre; porque la boca de Jehová  lo ha hablado.

Vemos con esto que era un día especial dedicado únicamente para Dios, no tenía que hacerse cosas no gratas ni hablar de sí mismo. La pregunta que hacemos ahora a los que insisten en guardar este día es ¿el resto de días de la semana pueden hacer cosas no gratas ante Dios? Estamos seguros que su respuesta es que no. Pues bien, no nos engañemos; así tiene que ser; los que hemos creído en Él, hemos entrado en su reposo, por lo tanto, estamos en Cristo y no debemos pecar. Por eso mismo, no debe existir distinción de días para hacer el bien.

3. No existe ni un sólo texto o porción de las Escrituras en el Nuevo Pacto, que es el pacto vigente para el pueblo de Dios, que enseñe o mande guardar el sábado. Al contrario, por ejemplo Colosenses 2:16-17 enseña que lo de la ley era sombra de lo que había de venir.

Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo, todo lo cual es sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo es de Cristo.

Este texto es más que claro. Nos dice que la realidad, lo que en verdad importa, es Cristo. Ya no las sombras del Antiguo Testamento. Porque esas sombras todas tienen su cumplimiento en Cristo. Incluido en esto, por supuesto, los días de reposo. Es decir, el sábado. Porque sábado significa reposo o descanso.

Todos esos sábados semanales que el pueblo Hebreo tenía que dedicar a la adoración a Jehová, quedaron en la ley de Moisés. Algunos niegan esto, diciendo que únicamente había que guardar los sábados de las festividades judías. Que fueron solamente esos días de reposo los que han sido abolidos. Tratan de justificarlo con Ezequiel 20:12 que dice:

Y les di también mis días de reposo, para que fuesen por señal entre mí y ellos, para que supiesen que yo soy Jehová que los santifico.

Pero ni aquí, ni en ninguna otra porción de las Escrituras, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Pacto, se hace esa distinción entre la abolición de los días de reposo de las festividades judías y del estatuto que estaba vigente,  y, mucho menos, como para que la Iglesia tuviera que guardar de alguna manera el día de reposo.

Es claro el pasaje de Colosenses 2:14 dónde se dice que los días de fiesta, refiriéndose, naturalmente, a aquellas fiestas judías, entre otras: la pascua, el pentecostés, el día de la expiación, la fiesta de las trompetas, la de los tabernáculos, etc. Juntamente con las lunas nuevas, que eran días que se tocaban trompetas, que cesaba el trabajo y donde el tiempo era dedicado a la enseñanza religiosa. Al igual que los días de reposo, era todo ello la sombra de aquello que tenía que venir, esto es, Cristo.

El apóstol Pablo teme que su trabajo sea en vano con aquellas personas que siguen guardando fechas, celebraciones o días. Así lo manifiesta en Gálatas 4:9-11

Mas ahora, conociendo a Dios, o más bien, siendo conocidos por Dios, ¿cómo es que os volvéis de nuevo a los débiles y pobres rudimentos, a los cuales os queréis volver a esclavizar? Guardáis los días, los meses, los tiempos y los años. Me temo de vosotros, que haya trabajado en vano con vosotros.

4. Para aquellos que insisten en defender este mandamiento de la ley de guardar el día de reposo, justificándolo con que la Iglesia debe cumplir los diez mandamientos, porque es el Israel espiritual; debemos decir que no hay porción en las Escrituras que afirme o confirme tal postura. Es por eso mismo, que no podemos ignorar la existencia de dos Pactos en las Escrituras ¿Es que acaso es difícil entender que el antiguo Pacto o Testamento es para Israel en la ley y solamente hasta Cristo, y el nuevo Pacto o Testamento es para la Iglesia en la gracia?

Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas; porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre. (Efesios 2:14-19)

Gálatas 5:4 dice:

De Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído.

Romanos 10:4 dice:

Porque el FIN de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree.

5. En Cristo estamos reposando todos los días. Así lo afirma Hebreos 4:3

“Pero los que hemos creído entramos en el reposo”.

Hebreos 4:10-11 dice:

Porque el que ha entrado en su reposo, también ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas. Procuremos, pues, entrar en aquel reposo, para que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia.

Conclusión:

No debemos guardar el sábado como día de reposo entre otras cosas porque:

Infringir dicho mandamiento de acuerdo a la ley exige la pena de muerte.

No se puede presentar lo que demanda la ley como ofrenda en día de reposo. Dos corderos y dos décimas de flor de harina. Esto, debido a que no existe el santuario, y porque dicha ley ha quedado abolida.

No existe ni un sólo texto o porción de las Escrituras en el Nuevo Testamento, que es el pacto vigente para el pueblo de Dios, que enseñe o mande guardar el sábado.

El guardar el sábado ha quedado abolido, por encontrarse dentro de la ley de Moisés. Así dice Lucas 16:16.

La ley y los profetas eran hasta Juan; desde entonces el reino de Dios es anunciado, y todos se esfuerzan por entrar en él.

Además, Jesús mismo quebrantaba el día de reposo, haciendo la voluntad de su Padre,
Juan 5: 17-18 dice:

Y Jesús les respondió: Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo. Por esto los judíos aún más procuraban matarle, porque no sólo quebrantaba el día de reposo, sino que también decía que Dios era su propio Padre, haciéndose igual a Dios.

¿Cómo el Maestro iba a quebrantar un día tan sagrado bajo el Antiguo Pacto, como hacía, para seguir mandando que se guarde en el Nuevo Pacto y cuando Él nos enseña que sigamos su ejemplo (Juan 13:15)? ¡No tiene sentido alguno!


En Cristo estamos reposando todos los días. Por lo que no necesitamos reposar un día en concreto y, por lo tanto, debemos andar en santidad y hacer el bien todos los días; tal como lo hacia nuestro Maestro, Él es nuestro reposo.

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